Optimismo en la producción de soja.

La recuperación de la humedad impulsa la soja hacia una temporada prometedora.

Las recientes lluvias han marcado un cambio significativo en el panorama agrícola, especialmente en la zona núcleo del país. La Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA) informa que prácticamente todas las áreas afectadas por sequías han logrado recuperarse, excepto en el centro de Corrientes, donde persiste el déficit hídrico. En particular, la estación meteorológica en Mercedes registró 8.6 mm, señalando la única localidad en la región que aún enfrenta sequía.

En el extremo sudoeste de Buenos Aires, el comportamiento climático se asemeja al de la Patagonia norte. La reserva hídrica para la soja de segunda se mantiene en niveles adecuados a óptimos, ofreciendo perspectivas positivas para esta importante fase del cultivo.

La ORA destaca el levantamiento del bloqueo atmosférico que prevaleció en la segunda quincena de enero, permitiendo la llegada de sistemas sucesivos que finalmente brindaron las tan ansiadas precipitaciones. Este cambio climático beneficioso se refleja en la región pampeana y el norte del país, especialmente en el centro-oeste de la provincia de Buenos Aires.

Alerta Roja en el Campo: Desastre Agrícola por calor abrasador que reduce rendimientos en la Soja hasta un 30%

Las altas temperaturas desatan el caos en la región núcleo, dejando a los agricultores enfrentando pérdidas considerables.

Las elevadas cifras térmicas de la última semana de enero y principios de febrero han dejado su huella en el rendimiento de la soja, con pérdidas que alcanzan hasta el 30%, según informes de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Los pronósticos son sombríos: si no se revierte la situación, las pérdidas podrían ser considerables. La soja de segunda muestra un 20% en mal estado, 60% en condiciones regulares y un 15% ya perdido. En cuanto al cultivo de primera, la mitad de los lotes están en condiciones regulares, mientras que el resto aún se mantiene en buen estado. La estimación de pérdidas por la ola de calor oscila entre el 20% y 30% en promedio, con áreas más afectadas que podrían sufrir pérdidas del 50%.

El futuro del cultivo queda en manos de las precipitaciones. La incertidumbre se cierne sobre las áreas con mejores reservas hídricas, donde las pérdidas podrían oscilar entre el 10% y el 30%. El destino de la cosecha dependerá de cuándo y cuánto llueva en los próximos días.”